Estudie la licenciatura en la Universidad Autónoma de Chiapas, en el Campus IV, de la ciudad de Tapachula, Chiapas hace aproximadamente 19 años, obteniendo el título de Ingeniero en Alimentos. En esa época nuestros maestros nos decían que era la carrera del futuro debido a que el mundo enfrentaría una crisis de alimentos, por lo tanto seriamos profesionistas con actividad laboral segura (después de egresado, me di cuenta que no fue así). En los años 2004 y 2005 terminé la maestría en administración en educación superior, sin embargo aun no me titulo.
Me inicie como profesor en una escuela particular cuyas siglas eran ECA, impartiendo la asignatura de matemáticas, fue mi primer encuentro con la docencia, recuerdo como si fuera ayer los nervios al estar parado frente a un grupo de jóvenes quienes tenían prácticamente la misma edad que yo, esta escuela tenia giro comercial y lo que menos les interesaba a los alumnos era mi clase, sin embargo sobreviví en este primer enfrentamiento áulico. Debo reconocer que este inicio a la práctica docente se debió básicamente a una necesidad económica de sobrevivir. Posteriormente ingrese a otra escuela particular donde trabaje por más de diez años impartiendo las clases de química y matemáticas, laborando en esta institución en el año de 1994 ingrese a la preparatoria número dos, turno vespertino, con cinco horas de base en la asignatura de Química. A estas alturas de mi vida, ya la docencia se había apoderado de mi ser debido a que las relaciones establecidas con los jóvenes eran buenas y agradables, es decir de ser una actividad iniciada por necesidad económica, ahora se convertía en trabajo muy satisfactorio y bien remunerado económicamente, tomando en cuenta que antes de ser profesor era vendedor de medicinas en una farmacia.
Hace dos meses terminamos un diplomado sobre bases teóricas de las competencias, que me dejó un cúmulo de concepciones nuevas sobre la educación, que han hecho que mis estructuras de reconocimiento docente y de ser humano se muevan. De tal manera que estoy muy contento hasta hoy de la generosidad de mi trabajo como docente. En el marco de la RIEMS, si me entristece de manera considerable que no encuentre todavía la forma, manera o no se que cosa de lograr que algunos compañeros se muevan y se conozcan y reconozcan como docentes y consideren a los jóvenes como personas y seres humanos, y no como recipientes a los que puedas llenar de datos y no preparados para los retos que la vida les depara. Esta situación, muchas veces me deprime, sin embargo los encuentros con personas como ustedes hacen que nuevamente retome el camino y me declare un ser afortunado por poder penetrar en el espacio de miles de jóvenes y enriquecerme con sus enseñanzas.
Hoy tengo casi quince años de trabajar en preparatoria oficial del gobierno del estado, y bendigo la fecha en que la ECA me brindó la oportunidad de iniciarme como docente, por que hoy, es una profesión que disfruto y aquilato, me ha permitido conocer compañeros de trabajo que comparten sus experiencias de clases con lo que aprendo estrategias y metodologías de aprendizaje y enseñanza; he tenido la oportunidad de compartir con maestros del estado un número considerable de cursos y talleres donde entrelazamos nuestras experiencias de cátedra lo que nos permite crecer como docentes y sobre todo como seres humanos en el nivel medio; pero sobre todo esta actividad me permite convivir semestralmente con más de 300 personitas que me brindan el espacio en donde conversar, criticar, jugar, aprender, enseñar y sobre todo nos permitimos reconocernos como seres humanos e hijos todos de esta tierra bendita.
Me inicie como profesor en una escuela particular cuyas siglas eran ECA, impartiendo la asignatura de matemáticas, fue mi primer encuentro con la docencia, recuerdo como si fuera ayer los nervios al estar parado frente a un grupo de jóvenes quienes tenían prácticamente la misma edad que yo, esta escuela tenia giro comercial y lo que menos les interesaba a los alumnos era mi clase, sin embargo sobreviví en este primer enfrentamiento áulico. Debo reconocer que este inicio a la práctica docente se debió básicamente a una necesidad económica de sobrevivir. Posteriormente ingrese a otra escuela particular donde trabaje por más de diez años impartiendo las clases de química y matemáticas, laborando en esta institución en el año de 1994 ingrese a la preparatoria número dos, turno vespertino, con cinco horas de base en la asignatura de Química. A estas alturas de mi vida, ya la docencia se había apoderado de mi ser debido a que las relaciones establecidas con los jóvenes eran buenas y agradables, es decir de ser una actividad iniciada por necesidad económica, ahora se convertía en trabajo muy satisfactorio y bien remunerado económicamente, tomando en cuenta que antes de ser profesor era vendedor de medicinas en una farmacia.
Hace dos meses terminamos un diplomado sobre bases teóricas de las competencias, que me dejó un cúmulo de concepciones nuevas sobre la educación, que han hecho que mis estructuras de reconocimiento docente y de ser humano se muevan. De tal manera que estoy muy contento hasta hoy de la generosidad de mi trabajo como docente. En el marco de la RIEMS, si me entristece de manera considerable que no encuentre todavía la forma, manera o no se que cosa de lograr que algunos compañeros se muevan y se conozcan y reconozcan como docentes y consideren a los jóvenes como personas y seres humanos, y no como recipientes a los que puedas llenar de datos y no preparados para los retos que la vida les depara. Esta situación, muchas veces me deprime, sin embargo los encuentros con personas como ustedes hacen que nuevamente retome el camino y me declare un ser afortunado por poder penetrar en el espacio de miles de jóvenes y enriquecerme con sus enseñanzas.
Hoy tengo casi quince años de trabajar en preparatoria oficial del gobierno del estado, y bendigo la fecha en que la ECA me brindó la oportunidad de iniciarme como docente, por que hoy, es una profesión que disfruto y aquilato, me ha permitido conocer compañeros de trabajo que comparten sus experiencias de clases con lo que aprendo estrategias y metodologías de aprendizaje y enseñanza; he tenido la oportunidad de compartir con maestros del estado un número considerable de cursos y talleres donde entrelazamos nuestras experiencias de cátedra lo que nos permite crecer como docentes y sobre todo como seres humanos en el nivel medio; pero sobre todo esta actividad me permite convivir semestralmente con más de 300 personitas que me brindan el espacio en donde conversar, criticar, jugar, aprender, enseñar y sobre todo nos permitimos reconocernos como seres humanos e hijos todos de esta tierra bendita.

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